
Cuando estamos contentos,
no pensamos en nada porque estamos contentos.
Cuando estamos tristes,
a veces lo estamos por una gran necesidad,
entonces añoramos la felicidad que es eso: la supuesta paz
que da la ausencia de necesidades.
Más tarde, o más temprano a veces,
abrazamos a nuestro corazón,
y aprendemos a vivir con sus intermitencias.
Un abrazo grande a:
Patricia Suárez
y Angélica Gorodischer.
Una más cerca, la otra más lejos,
las dos con las palabras justas.
Un saludito a todos los que me conocen,
CALVI!